Llevar más de 100 pasajeros no es algo sencillo. Los motores diésel que usan los autobuses articulados en los sistemas B.R.T. de algunas ciudades de México producen aproximadamente 350 caballos de fuerza y 1,200 libras-pie con una cilindrada de aproximadamente 12 litros. En resumen: motores muy grandes y potentes. ¿Pueden los autobuses eléctricos articulados producir esa potencia? Si pueden, recordemos que la fuerza de un motor eléctrico es más eficiente debido a que tienen menos componentes, reduciendo las perdidas por fricción. La restricción principal es el tiempo o distancia que pueden llevar a esos 100 pasajeros, esto es proporcionado directamente por las baterías y la tecnología con la que estén fabricadas. Es también uno de los componentes más costoso del autobús. Para los autobuses, hay tres tipos recurrentes de químicos usados en las baterías que son variaciones de las de Ion-Litio:

NMC – Níquel Manganeso Cobalto

Compactas, ligeras, gran almacenamiento de energía; pero frágiles

LiFe – Fosfato de Hierro- Litio

Mayor durabilidad, libres de mantenimiento y la menos tóxicas; con menor capacidad de almacenamiento

LiTo – Titanato de Litio

Resistentes a la temperatura y eficientes para recargarse; con menor capacidad de almacenamiento

Cada una tiene sus cualidades, desventajas y huella ecológica. Para un autobús de 18 metros, la capacidad de carga de los módulos de baterías es fundamental, por lo que los fabricantes de vehículos destinan muchísimas horas de ingeniería en encontrar nuevas formas de almacenar energía eléctrica.

Según un articulo realizado por Boston Consulting Group, para 2030 los principales mercados habrán adoptado vehículos de energías alternativas, un 35% para vehículos ligeros y 26% para vehículos pesados. El momento de cambiar a vehículos pesados eléctricos con baterías es inevitable.

(2/6) Continuará

Ir al post anterior : Soluciones de movilidad sustentables: Autobuses eléctricos articulados – Introducción