En los últimos 4 meses de contingencia sanitaria global por Covid-19, los drones han demostrado su importante utilidad para ejecutar diversas tareas evitando el contacto humano. Sin embargo, las regulaciones en torno a estos vehículos limitan el verdadero potencial que podría aprovecharse.

Desde que se declaró la pandemia, los drones se han desplegado para entregar suministros médicos, recolectar o enviar muestras de laboratorio, distribuir recursos a ciudadanos confinados y monitorear el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social por parte de la población. Estas aeronaves incluso, con megáfonos adheridos, han llevado mensajes a comunidades; en otros casos, han dispersado soluciones sanitizantes para desinfectar áreas públicas.

Hasta el momento nos hemos referido al uso de los drones por parte de las autoridades, sin embargo, algunas personas civiles también han hecho uso de estos dispositivos para contactar a familiares y amigos.

Quizá, como algo positivo de la situación actual, los gobiernos de mundo y la sociedad global se den cuenta de los beneficios de estos artefactos para que sean estandarizados en la etapa post Covid-19 y se aceleren las regulaciones jurídicas, que van más allá del uso de drones en tiempos de crisis.

Ejemplos en el mundo

China, el primer país afectado por el virus, comenzó con el uso de drones en febrero de 2020, cuando uno de ellos transportó con éxito muestras de prueba y suministros médicos desde un hospital local en la provincia de Zhejiang hasta un centro de control de enfermedades cercano. Su operador, Antwork, parte del grupo japonés Terra Drone, había sido la primera compañía de entrega de drones urbanos en obtener una licencia de la Administración de Aviación Civil de China (CAAC), en octubre de 2019

La vigilancia ha sido otra de las tareas que los drones han demostrado cumplir con éxito. En Francia, la policía ha utilizado drones para controlar el cumplimiento de las medidas de sana distancia, especialmente en espacios públicos como parques y playas. En India, por su parte, la policía de Hyderabad ha desplegado dos drones para identificar áreas “sensibles” en donde las personas no cumplen con los protocolos de confinamiento.

Como se mencionó anteriormente, los drones además han cumplido con el importantísimo rol de sanitizar espacios públicos grandes con sistemas para rociar soluciones desinfectantes, a base de amonio cuaternario.

En China, se desinfectaron más de 900 km2 en 20 provincias utilizando un total de 2,600 drones. En Corea, los drones utilizados en la ciudad de Daegu rociaron un área de 10,000 m2 en unos diez minutos. En India, la desinfección con drones se llevó a cabo en Delhi y la ciudad de Indore, Madhya Pradesh. En los Estados Unidos, los drones han sido utilizados para la desinfección a gran escala de asientos en arenas deportivas y salas de conciertos.


La sociedad consciente de las ventajas que traen los drones para este y otros tipos de situaciones esperan que, tras concluir la pandemia, se incremente la aceptación de los usos que no necesariamente estén relacionados a emergencias. Establecer un marco regulatorio para drones que tenga en cuenta las preocupaciones más allá de la seguridad podría mejorar las respuestas de emergencia en el futuro. También podría ser útil para la implementación de drones para usos generales.