Las autoridades de la ciudad de Madrid decidieron que el 31 de diciembre de 2022 sería el último día para la circulación de autobuses  de diésel en la capital española. Este plan estaba acordado para 2025, sin embargo a través de una nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible se decidió adelantar tres años.

Actualmente el proyecto es encabezado por el gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida. Se tiene planteada una inversión de 161,200 millones de euros que serán entregados durante los próximos tres años. La finalidad es que en un lapso de tres años el ayuntamiento adquiera 520 vehículos de gas y 106 eléctricos para reemplazar la flota de la Empresa Municipal de Transportes (EMT).

La flota total de la EMT está conformada por unas 2,100 unidades de diésel las cuales ya no podrán circular en las calles de Madrid a partir del 1 de enero de 2023. A partir de esta fecha, todos los vehículos de transporte deben ser de gas natural, híbridos o eléctricos.

¿Por qué se adelantó la ordenanza pautada originalmente para 2025? Gracias a la adquisición de 100 autobuses eléctricos y 6 minibuses CERO de Scania, los cuales se incorporan en 2021, se puede adelantar esta  transformación que supone un importante salto en el ámbito de sustentabilidad. Las autoridades madrileñas invertirán el año que viene 58, 9 millones de euros para la compra de 190 vehículos de gas, sumadas a las unidades de Scania, para sacar de circulación a 258 autobuses de diesel.

En 2022, el Ayuntamiento invertirá 62 millones de euros para comprar 200 nuevas unidades con lo cual podrán terminar de sustituir las flotas actuales. Finalmente, en 2023, se hará una última inversión 40,300 millones para la adquisición de 130 vehículos sustentables.

“Una de las flotas más modernas de las grandes capitales europeas, Madrid está comprando vehículos que incorporan los últimos avances tecnológicos en materia de seguridad, confort, exigencias medioambientales y accesibilidad universal”, señalaron fuentes de la EMT.

Fuente: El Mundo