La pandemia ha puesto de rodillas a las grandes urbes del mundo, incluso en países desarrollados de Europa y Norteamérica. La circulación vehicular y el uso de transporte público está por el piso según datos recogidos por Google. Ante esta realidad, muchos se preguntan: ¿cómo reactivar los sectores socioeconómicos en las ciudades del mundo?

Andrés Rodríguez-Pose, profesor de geografía económica de la London School of Economics and Political Science, sostiene que permanecerá la manera en que funciona la diferencia entre zonas rurales y urbanas; es decir, la “macrogeografía”. Sin embargo, sí se se producirán dentro de las ciudades y entre las ciudades y su interior: la microgeografía.

Caerá la demanda de espacios en los centros de las ciudades, donde se desenvuelven las oficinas y, por lo tanto, la actividad económica. Esto supondrá un crecimiento en los suburbios, o zonas residenciales, donde las personas estarán trabajando en sus domicilios e incluso realizando compras online para sus necesidades.

En este sentido, Rodríguez-Pose prevé una redefinición en el funcionamiento diario de las ciudades. “Una vez que comienzas a desalojar el centro de la ciudad, no permanece vacío, otros comienzan a mudarse. El desafío es facilitar un rediseño y remodelación de los centros de las ciudades” con nuevas funciones que incluyen actividades culturales, actividades al aire libre y deportes”, señala.

Según su argumento, los centros de las ciudades se deberán rediseñar para que las personas vivan en ellas, pues en la actualidad la mayoría está más enfocada en actividades económicas. Esto es algo que, a juicio de Rodríguez-Pose, está siendo ignorado por las autoridades locales en ciudades del mundo.

Francesca Bria, asesora de ciudades digitales de la ONU, comenta que las tendencias popularizadas durante la pandemia ya existían, solo que la crisis aceleró su inserción en el estilo de vida de las personas.

“La conciencia de que las ciudades tenían que trabajar para lograr un aire más limpio, menos contaminación y una transición hacia una economía neutra en carbono significa que muchos de los desafíos de la pandemia eran “cosas que habíamos visto venir”, destaca Bria.

La experta señala, como ejemplos, “ciudades de 15 minutos” y las “supermanzanas” de Barcelona,  conceptos inclinados a la idea de acercar las necesidades de trabajo, ocio y compras a los residentes de una zona residencial.

Jon Burke, concejal del distrito londinense de Hackney responsable de la energía y transporte, ha sido un pilar en su ciudad para la promoción de este tipo de soluciones para las necesidades de la comunidad. Uno de sus objetivos desde antes de la pandemia ha sido la reducción de tráfico vehicular.

“No estamos usando Covid como excusa, hemos sido claros sobre la dirección de viaje. Lo que ha hecho el coronavirus es acelerar el trabajo que estábamos realizando  Cuando se levantó el bloqueo en la primavera y la gente comenzó a regresar al trabajo, iban a evitar el transporte público y entrar en sus autos, así que tuvimos que actuar rápido y evitar una recuperación impulsada por los autos”, señaló.

 A través de variantes que están en proceso de cambio, como a transición verde, la digitalización y el abordaje de la desigualdad y la cohesión social se anticipa una transformación post-pandémica en la estructura de las ciudades.

Finalmente, Rodríguez-Pose considera que “los ingresos fiscales cambiarán si la actividad por ejemplo, París y su municipio es el centro de la ciudad únicamente, entonces necesitan políticas territoriales nacionales que tengan en cuenta quién sale perdiendo ”.

“En la mayoría de los países… los poderes de planificación están en manos de los tomadores de decisiones locales, lo que permite una experimentación de políticas que diferirá entre las ciudades. Es posible que algunas ciudades no adopten la transformación, sino que intentan mantener vivas las tiendas locales y las actividades tradicionales locales, incluso promocionando el automóvil”, concluye.

Fuente: The Financial Times