La micromovilidad es una tendencia en la industria de la movilidad, se refiere principalmente a bicicletas, scooters, patines, etcétera. Estos vehículos son populares por su eficiencia en el traslado para cortas distancias y por su neutralidad de emisiones.

Sus detractores se basan especialmente en el hecho de que los usuarios de estos vehículos los estacionan en cualquier sitio, y es que se cuenta con muy poca estructura para llevar a cabo servicios de renta, por ejemplo. Otro punto en contra con este tipo de servicios es la falta de seguridad, pues requieren de condiciones físicas para usarlas, y al menos un casco.

Ante esta situación, existe una subindustria superior a la micromovilidad: se ha denominado como minimovilidad.

La minimovilidad engloba vehículos pequeños y livianos más seguros que los scooters  y con una propuesta de infraestructura más organizada. Tienen de 2 a 4 ruedas y están protegidos por el clima, pero son lo suficientemente estrechos como para que quepan 2 o incluso 3 en un carril. Cada vehículo puede trasladar a máximo dos pasajeros. Si solo tienen 2 ruedas, tienen un medio para pararse mientras están detenidos que no involucran la pierna del pasajero.

Existen vehículos de minimovilidad con motores de gasolina, algunos ejemplos son el el Renault Twizy, y otros que son prototipos como el Toyota iRoad, Nissan Land Glider o los Commuter Cars “Tango“. Los anteriores mencionados no han sido exitosos, cabe mencionar que el factor sustentabilidad es muy importante para promover este tipo de soluciones.

Hay una razón por la que los coches de minimovilidad no son un éxito en la actualidad. No funcionan muy bien para ser su automóvil principal, solo pueden ser un segundo o tercer automóvil. Eso es cierto a pesar de que el 80% de los viajes urbanos son en solitario. Hasta ahora, se han fabricado en pequeñas cantidades, aumentando el precio y son útiles solo para ese subconjunto específico de viajes urbanos. Son muy fáciles de estacionar, lo que ha hecho que algunas personas las compren.

Si bien los consumidores no se sienten muy convencidos de comprar vehículos de minimovilidad, estos pueden servir para servicios de robotaxis. De esta  manera, mucha gente los usaría. Los vehículos de minimovilidad usarán más energía y espacio en la carretera que los scooters, pero aún mucho menos que los autos y los sistemas de tránsito de tamaño completo.

Fuente: Forbes