Las políticas energéticas mexicanas amenazan su sector manufacturero y la lucha mundial contra el cambio climático.

La fecha de término de los motores de combustión interna se acerca: General Motors dejará de producir autos de gasolina para 2035. El cambio ecológico global va más allá de los vehículos, ya que cientos de empresas y un número creciente de las naciones se comprometen a neutralizar sus huellas de carbono. La generosidad natural de México en fuentes de energía alternativas y sus estrechos vínculos industriales con los Estados Unidos le dan ventajas para entrar en esta nueva era.

Sin embargo, el gobierno de México los está malgastando al rechazar la revolución verde justo cuando acelera su ritmo global.

México alberga fábricas de grandes empresas del sector automotriz, como Ford, GM, Nissan, Volkswagen, Toyota entre otros. Produce unos 4 millones de unidades al año. El sector automotriz es uno de los que más generan ingresos para las exportaciones de México, otorgando un ingreso anual de 100 mil millones de dólares.

Los vehículos eléctricos cambiarán la base de fabricación. México podría brillar: Ford ya anunció que ensamblará su Mustang eléctrico en una fábrica a las afueras de la capital. Pero la continua destreza industrial de la nación no está asegurada. En las plantas automotrices de México dominan los motores y transmisiones que pronto serán obsoletos. Su industria de repuestos se reducirá a medida que los automóviles nuevos utilicen muchos menos. Es más probable que la producción de vehículos eléctricos esté automatizada, lo que reduce la ventaja de costos de México al construir nuevas operaciones

La industria automotriz de México tendrá que rehacerse. En esto se enfrentan a una dura competencia. Teóricamente, México podría convertirse en un gran fabricante de baterías eléctricas y pilas de combustible. Sin embargo, incluso cuando otros gobiernos gastan miles de millones para aterrizar estas tecnologías e instalaciones de fabricación, México no se une a la carrera. La Unión Europea está respaldando toda una cadena de suministro de baterías para vehículos eléctricos, desde la extracción y el refinado de tierras raras hasta la fabricación de paquetes de baterías y su reciclaje y eliminación. China ha gastado miles de millones en subsidios que favorecen a sus propios productores.

México no cuenta con un plan nacional ni contempla incentivos para instalar una infraestructura adecuada para la conducción eléctrica.

El gobierno hace muy poco por los conductores que buscan dar el salto. En lugar de construir una red nacional de estaciones de carga, está duplicando la autosuficiencia de gasolina, invirtiendo en costosas refinerías para el combustible del pasado. Y el gobierno no tiene planes significativos para reemplazar los autobuses que arrojan humo por sus hermanos de cero emisiones

México ha sufrido un retroceso en temas sustentables, cuando en el paso había sido un líder de la economía emergente en temas climáticos, uno de los primeros en firmar objetivos ambiciosos para reducir las emisiones como siempre en esta década.

El gobierno ha terminado las subastas para incorporar más proyectos renovables. Intentó detener las pruebas finales necesarias para que las nuevas plantas de energía limpia entrarán en funcionamiento. Combinado con el retroceso de México en sus compromisos del Acuerdo de París, tales medidas convertirán a México en un país marginado entre sus pares más centrados en el medio ambiente. Y los impuestos basados ​​en el carbono sobre las importaciones en muchos mercados, comenzando por Europa, podrían erosionar, la manufactura de México.

Fuente: Bloomberg