El distanciamiento social producto de la pandemia ha estimulado el uso de bicicletas eléctricas, así como el aumento de la sostenibilidad como tendencia en políticas internacionales. En muchas ciudades del planeta, y no necesariamente del llamado primer mundo, funcionan servicios de alquiler de este tipo de micro vehículos eléctricos para recorrer cortas distancias.

Según investigadores de NPD Group, las ventas de bicicletas eléctricas crecieron 145% en 2020 en comparación con 2019, siendo incluso más vendidas que las bicicletas tradicionales por 65%.

“Las categorías de bicicletas que se adaptaban a las familias y a los ciclistas recreativos y más nuevos crecieron mejor que las bicicletas más orientadas al rendimiento. Las bicicletas eléctricas superan desafíos como grandes colinas o dar un paseo más largo que una bicicleta típica“, dijo Dirk Sorenson, analista de la industria del deporte en NPD.

En las sociedades de los diferentes países se gestó una creciente demanda de un transporte público seguro ante la zozobra ocasionada por el temor de contagiarse de coronavirus. Fue en este momento cuando los servicios de bicicletas compartidas llegaron para cubrir con la demanda.

Josh Squire, fundador y director ejecutivo de Hopr, uno de los tantos servicios de este tipo, comentó en entrevista con The New York Times que el  “Covid hizo que las bicicletas eléctricas avanzaran años”.

Esta realidad refuerza mucho el subsector de la micromovilidad, que no solo está conformada por bicicletas eléctricas, sino también tradicionales, vehículos pequeños y scooters. Al principio de la pandemia, cuando se estaba en el punto más rígido en cuanto a medidas de confinamiento, el subsector de la micromovilidad se estancó como cualquier otro por la ausencia de personas en las calles.

Sin embargo, a medida en que se ablandaban las restricciones para poder salir con precauciones, los vehículos ligeros fueron la opción perfecta.

 “Covid pudo resaltar la micromovilidad como un servicio de transporte esencial, cubriendo donde se detuvo el servicio de tránsito o donde existían brechas y ayudando a los trabajadores esenciales a llegar al trabajo”, apuntó Samantha Herr, directora ejecutiva de la Asociación de Bikeshare de América del Norte.

Citi Bike, en Nueva York, agregó a su flota 3,700 nuevas unidades. Solo 27% de los viajes se consideraron como recreativos, el resto fue con fines de necesidad real. En Miami, donde se instalaron dispensadores de desinfectante para manos en las estaciones de Citi Bike Miami, los usuarios ocasionales han realizado alrededor del 40 por ciento de los viajes en 2021 a medida que el turismo ha aumentado.

Colby Reese, cofundador de DecoBike, que dirige Citi Bike Miami, estima que alrededor de medio millón de visitantes usaban anualmente el sistema de bicicletas compartidas antes de la pandemia. Existen planes para agregar alrededor de 200 bicicletas eléctricas este verano a la flota existente de 2,000 bicicletas. “Gracias a Covid, las cosas al aire libre son más populares que antes”, enfatizó.

Fuente: NY Times