Cuando se habla de movilidad multimodal, se refiere principalmente a las alternativas que tienen los usuarios para desplazarse, como bicicletas, autos, autobuses, metro, scooter, etcétera. Todos con oportunidad de ser conectados. Un tema bastante relevante en el ámbito del transporte público, pues en muchas ciudades no se cuenta con una gran gama de alternativas para recorrer cortas distancias, por ejemplo.

Los millennials no son la generación más interesada en la adquisición de vehículos privados, por lo menos en comparación a generaciones anteriores. Prueba de ello es el incremento en servicios de movilidad compartida bajo demanda. El boom de los scooters eléctricos es otro gran ejemplo del comportamiento de la actual generación de jóvenes adultos y por qué  se requiere enriquecer la movilidad multimodal.

En contados municipios de grandes ciudades en el mundo, vemos las calles llenas de bicicletas, motonetas y scooters eléctricos. Si bien son sistemas que aún están evolucionando en infraestructura, orden y costos, se prevé que para 2030 sean un estándar.

Posiblemente el siguiente paso sea una plataforma que englobe todas estas alternativas para que el usuario escoja qué vehículo le conviene, sin buscar en más de un lugar. Por ejemplo, poder escoger entre bicicletas, motonetas, scooters, viajes compartidos en un mismo lugar según tus necesidades; al alcance de una suscripción, tal vez.

No olvidemos que los vehículos autónomos son otro elemento próximo a nuestra cotidianidad, pero hay que esperar cómo funcionarán los sistemas, abiertos al público, que incluyan este tipo de unidades.

Con la estandarización de la movilidad multimodal, los consumidores tendrán costos más bajos, actividades más limpias y más alternativas para utilizar diferentes rutas.

Si bien algunas multinacionales de coches han puesto su ojo en esta sub industria, la mayoría aún apuesta por producir y vender sus productos, lo cual puede resultar contraproducente a largo plazo por caídas de demanda.

En este sentido, la movilidad multimodal es casi una promesa de revolución para la industria. Las compañías de automóviles y sus cadenas de suministro deberían analizar sus oportunidades ahora para no quedarse atrás con este fenómeno emergente; adaptando su modelo de negocio a esta realidad les permitirá conservar su posición en el mercado.

Fuente: Movilidad Conectada