Los viajes compartidos solían ser la opción menos popular entre los usuarios de plataformas como Uber, Cabify o Lyft. La pandemia de COVID-19 disminuyó las posibilidades de preferir esta alternativa. Compartir es uno de los valores que nos enseñan desde casa. En el ámbito del transporte urbano es muy importante compartir viajes para disminuir el flujo vehicular y la huella de contaminación que estos dejan.

Luego de que especialistas demostraran que el uso de plataformas de viajes aumentaba el tráfico en las calles, se popularizaron un poco los viajes compartidos, más sostenibles y sustentables, que además de beneficiar el medio ambiente también el bolsillo de los consumidores.

Aunque los niveles de aceptación fueron avanzando de manera lenta, llegó a ser consideraba una alternativa entre los usuarios; sin embargo, la pandemia desmontó en meses lo que estas plataformas intentaban promover en años.

“Creemos que la transformación de la propiedad de un automóvil hacia el uso compartido del automóvil será tremendamente beneficiosa para las ciudades, para el medio ambiente”, dijo un ejecutivo de Uber a The Verge en 2018.

Con UberPool y Lyft Line, los usuarios de los viajes en autobús podrían obtener un descuento si estuvieran de acuerdo para dividir su viaje con un extraño o dos. Las empresas de vehículos autónomos también sacaron provecho del atractivo para sentirse bien de compartir

Una vez que el virus sea superado, ¿podría esperarse un auge de los viajes compartidos?

Según datos analizados por Bloomberg, aseguran que los usuarios, en su mayoría, prefieren viajes exclusivos a compartir. Incluso dejando de lado la pandemia, no tomarían el viaje aun con la certeza de que el virus no es una amenaza.

Es por esta razón que la industria ve con preocupación la conducta general de los consumidores, pues no hay indicativos de que los viajes compartidos tengan mucho éxito en el futuro, lo cual son malas noticias para el medio ambiente.

Según Bloomberg, “Uber, Lyft y Via se encontraban entre las docenas de empresas y organizaciones sin fines de lucro que se comprometieron con los Principios de movilidad compartida. En ese momento, los tres ofrecían un servicio conjunto que parecía ser un trampolín hacia un futuro audiovisual compartido. Si nunca realizó un viaje compartido, la experiencia fue así: al reservar un viaje, utilizó la aplicación de la empresa para elegir un viaje compartido en lugar de uno privado más costoso. Cuando llegue su automóvil, es posible que encuentre otro pasajero o dos adentro, y es posible que tenga que desviarse un poco para recoger o dejar a más pasajeros. O podría terminar teniendo el vehículo solo para usted”.

¿Por qué no gustan? Pues el principal motivo es por el mayor tiempo que supone llegar a un destino cuando se comparte el viaje, pero además está el tema de la “tasa de coincidencia”, que se entiende como la relación que hace la plataforma para que un auto recoja a dos o más usuarios que estén en lugares cercanos y que sus destinos tampoco estén muy alejados.

“Eso puso a las empresas de transporte en un aprieto: mejorar sus algoritmos de emparejamiento podría alejar a los pasajeros al hacer menos probable que se llevaran el premio gordo de un viaje privado más barato.

La experiencia combinada de un ciclista puede variar de buena a terrible”, reseña Bloomberg.

La industria se enfrenta a este desafío para que el sistema de viajes compartidos funcione. Posiblemente resulte útil bajar costos para atraer a los usuarios, pero son temas financieros que cada una de las empresas debe revisar por separado.

Fuente: Bloomberg