Siendo optimistas, la electrificación total de la movilidad en países del llamado primer mundo sería una realidad en un tiempo estimado de 15 a 20 años.

Cristian Brand, profesor de la Universidad de Oxford y experto en temas de Geografía y Movilidad, cree que, ante esta situación, “abordar las crisis climáticas y de contaminación del aire requiere frenar todo el transporte motorizado, en particular los automóviles privados, lo más rápido posible. Centrarse únicamente en los vehículos eléctricos está ralentizando la carrera hacia cero emisiones”.

El especialista apunta que los automóviles eléctricos no son 100% sostenibles, pues se utilizan materias primas para sus baterías y muchas veces la producción de la electricidad con la que se mueven produce emisiones.

“El transporte es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar debido a su gran uso de combustibles fósiles y su dependencia de la infraestructura con alto contenido de carbono, como carreteras, aeropuertos y los propios vehículos, y la forma en que incorpora estilos de vida dependientes del automóvil”, dice.

Brand considera que las bicicletas son la alternativa más rápida para descarbonizar las ciudades, además de caminar. Para él, la bicicleta es el medio para eliminar en un menor tiempo las emisiones, llevar una vida más saludable y descongestionar las vías urbanas.

“En una nueva investigación, mis colegas y yo revelamos que las personas que caminan o andan en bicicleta tienen una huella de carbono más baja debido a los viajes diarios, incluso en ciudades donde muchas personas ya están haciendo esto. A pesar del hecho de que algo de caminar y andar en bicicleta ocurre además de los viajes motorizados en lugar de reemplazarlos, más personas que cambian a viajes activos equivaldrían a reducir las emisiones de carbono del transporte a diario y viaje por viaje”, apuntó Brand.

La investigación consistió en la observación de 4,000 personas que se desenvolvían en Londres, Amberes, Barcelona, ​​Viena, Orebro, Roma y Zúrich.

Se registraron 10,000 viajes que hicieron estas 4,000 personas, para así calcular la huella de carbono de cada viaje. Cada persona tuvo un comportamiento diferente, pues unos se desplazaban con sus autos personales, otros tomaban el tren, el autobús o iban en una bicicleta.

“Sorprendentemente, las personas que iban en bicicleta a diario tenían un 84% menos de emisiones de carbono de todos sus viajes diarios que las que no lo hacían. También descubrimos que la persona promedio que cambia de automóvil a bicicleta solo un día a la semana reduce su huella de carbono en 3,2 kg de CO₂, equivalente a las emisiones de conducir un automóvil durante 10 km, comer una porción de cordero o chocolate o enviar 800 correos electrónicos”, explica Brand.

La investigación también concluyó que los viajes en bicicleta emiten una cantidad de carbono 30 veces menor que la de los vehículos de diésel y 10 veces menor que los eléctricos.

También apunta que los ciudadanos, propietarios de autos que deciden hacer un viaje al día en bicicleta, reducen media tonelada de su huella de carbono al año, lo que equivale a las emisiones de un vuelo de ida desde Londres a Nueva York.  

“Si solo uno de cada cinco residentes urbanos cambiara permanentemente su comportamiento de viaje de esta manera durante los próximos años, estimamos que reduciría las emisiones de todos los viajes en automóvil en Europa en aproximadamente un 8%”, argumentó.

Fuente: The Conversation