Mucho se habla en la actualidad de la necesidad de reducir  las emisiones de carbono en el sector de la aviación y buques de carga.

Durante la COP26, se firmó un acuerdo entre los países que representan más del 40% de las emisiones de la aviación global, además de algunas otras, para escalar las cadenas de suministro de combustibles de aviación sostenibles.

En este sentido, el medio británico The Guardian publicó un artículo con ejemplos para entender las dimensiones de la dificultad de limpiar estos subsectores del transporte.

El medio básicamente argumente que los autos se pueden electrificar más fácil porque suelen recorrer menores distancias y se puede compensar el peso de la batería eléctrica con el tamaño del vehículo.

“Un Honda Civic, un automóvil popular que funciona con gasolina, lleva alrededor de 77,5 libras de combustible. Puede viajar alrededor de 360 ​​millas con un tanque de combustible. Un Chevrolet Bolt, un automóvil que funciona con electricidad almacenada en una batería, podría solo viajar 21 millas si su batería pesara lo mismo que el motor de un Civic. Eso es porque, libra por libra, el combustible proporciona mucha más energía que las baterías: esto se llama ‘densidad de energía”, argumenta el medio.

“Los vehículos eléctricos compensan esta baja densidad de energía añadiendo una batería enorme y haciendo que el auto sea más ligero. Además, tienden a viajar distancias más cortas con una sola carga en comparación con un tanque lleno de combustible”, añade la publicación.

En el caso de los aviones,  un Boeing 747-300 necesita alrededor de 55 kilos de combustible para viajar cinco horas. En cuanto a los barcos, por ejemplo, el gran barco CMA CGM Benjamin Franklin, transporta 15 millones de kilos de combustible.

Una batería que pueda reemplazar esa operación pesaría 725 millones de kilos, lo que excede las capacidades de transporte de los barcos.

“En resumen, reemplazar el combustible por una batería se vuelve demasiado pesado. Es por eso que descarbonizar barcos y aviones requiere un tipo diferente de innovación”, concluye el medio.

Fuente: The Guardian