Los fabricantes de automóviles están tratando de obtener un mayor control sobre la cadena de suministro de vehículos eléctricos, mediante nuevas asociaciones con productores de materias primas e invirtiendo en fabricación de baterías.

General Motors, Volkswagen y otros importantes fabricantes de automóviles ya han invertido mucho en fábricas conjuntas para asegurar su propio suministro de baterías para vehículos eléctricos. Ahora también buscan crecer aún más buscando costos más bajos, componentes seguros y un mejor control de la calidad y rendimiento de la batería.

Tesla, pionero en este subsector,  fue uno de los primeros en subcontratar una mayor parte de la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, acciones que fueron clave para su liderazgo en este mercado.

Volkswagen y Stellantis han anunciado acuerdos para bloquear el suministro de litio, el metal blanco plateado cuyas propiedades electroquímicas lo hacen ideal para baterías potentes en vehículos eléctricos.

Los precios del litio están aumentando a medida que aumenta la demanda del componente clave en las baterías de los automóviles eléctricos, como parte de un impulso mayor para alejarse del petróleo y el gas.

General Motors anunció a principios de diciembre que invertiría en una nueva planta en Estados Unidos con el fabricante coreano de acero y productos químicos POSCO para producir materiales de cátodos, un componente crítico de la batería que representa una gran parte de su costo.

Volkswagen, por su parte, pretende construir su propia planta de materiales catódicos con la empresa belga de materiales Umicore.

Wall Street Journal, en un artículo, argumenta que estas medidas indican una industria que nuevamente está adoptando elementos de integración vertical, una estrategia que se remonta a los primeros días de la industria automotriz, cuando algunos fabricantes poseían o compraban gran parte de la cadena de suministro necesaria para la producción.

Fuente: WSJ