Especialistas siguen insistiendo en la implementación de más sistemas de micromovilidad para reducir considerablemente sus emisiones de carbono, principalmente generados por el tráfico urbano.

Sin embargo, para muchas ciudades no es tan sencillo  integrar flotas de micro vehículos, como e-scooters, bicicletas eléctricas o pods.

Hasta ahora ha faltado conocimiento científico. “Sabemos sorprendentemente poco acerca de cómo la gente usa estos servicios”, dice Daniel Reck del Instituto de Planificación y Sistemas de Transporte (IVT) en ETH Zurich. Hasta ahora, no estaba claro cómo estas modernas bicicletas eléctricas y patinetes eléctricos contribuyen realmente a reducir las emisiones de CO2 urbanas. En este sentido, Reck apunta ciertos aspectos a tomar en cuenta:

Los ciclos de vida y el comportamiento de los usuarios

“Operar scooters y bicicletas eléctricas parece amigable con el clima a primera vista porque no usan motores de combustión interna. Pero en términos de su huella de carbono, lo que importa en última instancia es el medio de transporte que suelen reemplazar ”, explica Reck.

Es mejor poseer la solución que rentarla

Para Reck, tras analizar microvehículos compartidos en Zúrich, concluyó que estos emiten más carbono que los medios de transporte que reemplazan, como caminar, usar transporte público o andar en bicicleta tradicional.

“En la forma en que se utilizan actualmente, los patinetes eléctricos y las bicicletas eléctricas compartidos hacen más daño que bien al clima”, analizó Reck.

Si bien es cierto que la micromovilidad compartida podría generar menor cantidad de emisiones que un coche de uso diario, la micromovilidad privada es la verdadera solución para un impacto profundo.

Planificación del transporte

El especialista considera que hay poca investigación en cuanto a cómo las personas eligen entre diferentes modos de transporte, lo que resulta en planes poco concretos, pues las que hay solo se han basado únicamente en encuestas de usuarios y, en ocasiones, asumieron tasas de sustitución muy hipotéticas de los viajes en automóvil para calcular la posible reducción de CO2.

Sobre lo que dice de que compartir microvehiculos es positivo para el medio ambiente. Reck afirma: “Esto podría ser cierto en muchas áreas. Ciertamente creo que compartir es un buen principio básico. Pero en el caso de la micromovilidad y su impacto climático, parece ser al revés ”.

Fuente: ETHZ