Dentro de la industria de la movilidad eléctrica, los tiempos de carga de las baterías son una barrera para incentivar a los conductores a adquirir un EV, libre de emisiones, pues en la mayoría de los casos estas unidades requieren al menos una o dos horas para recargarse.

En ese sentido, muchos fabricantes desarrollan prototipos de baterías de carga super rápida para mejorar la oferta de estos productos y sortear el referido inconveniente. Sin embargo, el excesivo calor que produce el rápido paso de energía está dificultando la estandarización de las baterías de carga rápida.

Ford ha contactado a Issam Mudawar, profesor de ingeniería mecánica en la Universidad de Purdue, para revisar formas en que se puede abordar esta necesidad. Al igual que otros fabricantes de automóviles, Ford está en una carrera para ofrecer vehículos eléctricos que se recarguen rápidamente

El Departamento de Energía de Estados Unidos ha definido la llamada carga rápida «extrema» como la adición de 320 kilómetros de alcance en 10 minutos. Esto se puede lograr con las estaciones de carga y los cables existentes, cuyas capacidades aún no se han alcanzado al máximo, en parte debido a sus propios problemas de calentamiento.

Recientemente, la tendencia en los vehículos eléctricos es que cuanto más grande, mejor; debido a la incansable búsqueda de descarbonizar las operaciones vehiculares de transporte de carga.

Entonces, el tema de la carga es una realidad que no permite que las soluciones sostenibles rivalicen con la carga de gasolina, por la diferencia de tiempos en que tardan.

Actualmente, la mayoría de los automóviles no pueden aprovechar las estaciones de carga más poderosas que ya tenemos, dice Chao-Yang Wang, investigador de baterías en la Universidad Estatal de Pensilvania. “Las razones se encuentran principalmente dentro de la propia batería, sobre todo un fenómeno llamado revestimiento de litio. Cuando las baterías se cargan, los iones de litio se alojan dentro de un ánodo de grafito. En un esfuerzo por almacenar más energía en las baterías, este material ha sido diseñado para ser bastante grueso, de modo que pueda contener más iones. Pero esto se convierte en un obstáculo para la carga. A medida que la corriente se vuelve más intensa, esos iones no pueden ingresar al grueso material del ánodo lo suficientemente rápido. Entonces, en cambio, se acumulan en su superficie como metal de litio: se platean. Y una vez que eso sucede, no hay vuelta atrás”.

Fuente: Wired