Hace décadas pocos conductores creían que sería posible que los vehículos eléctricos se adoptara en masa para la sociedad global, con miras de descarbonizar las áreas urbanas.

Hoy día, si bien siguen existiendo dudas sobre la estandarización de este tipo de vehículos, se ha convertido en un mercado innegablemente grande que eventualmente dominará la industria. La duda es en cuánto tiempo.

Uno de los factores que siempre han desincentivado la adquisición de vehículos eléctricos, es el costo de estas unidades, más alto que el de los vehículos tradicionales; sin embargo, con la guerra en Ucrania, el precio de la gasolina se ha disparado vertiginosamente, por lo que los coches de gasolina ya no son, del todo, la mejor opción económica para los usuarios.

Como resultado, lo que durante mucho tiempo se ha visto como una gran brecha entre los motores de combustión interna («ICE») y los vehículos eléctricos se está desvaneciendo rápidamente.

Un análisis de costos, tomando en cuenta desde la compra de un vehículo, hasta el mantenimiento del mismo, sugiere que el vehículo eléctrico es más atractivo que el de combustión interna.

Sin embargo, aún hay tres factores en lo que los coches eléctricos son más desventajosos:

  1. El precio de compra de los vehículos es mayor que los coches tradicionales.
  2. Existen limitaciones de la cadena de suministro de baterías que impulsan los coches eléctricos.
  3. Falta de infraestructura para la carga de unidades.

A pesar de estos desafíos, cada vez es más viable que los operadores de flotas electrifiquen sus vehículos. Dado el tiempo de espera para dicha inversión, los operadores de flotas deben comenzar a planificar en breve para no quedarse atrás en la transición eléctrica.

Por primera vez, los camiones de carga y de basura de larga distancia tienen un costo total de propiedad menor que sus contrapartes de combustión interna. Si bien los autobuses escolares eléctricos siguen siendo más caros durante la vida útil del activo, la diferencia es muy poca.

En Estados Unidos, hay programas de financiación estatales en todo el país que hacen que sea más asequible para los operadores de flotas cambiar a vehículos eléctricos, y se han asignado casi 3 mil millones de dólares solo del acuerdo con Volkswagen. California ha sido pionera en la financiación de vehículos eléctricos a nivel estatal, habiendo asignado más de 1500 millones de dólares en fondos públicos para la adopción de vehículos eléctricos.

El estado de Nueva York es el próximo semillero de financiamiento público, ya que la oficina del gobernador anunció recientemente un compromiso para hacer la transición de toda la flota de autobuses escolares públicos del estado.

Incluso sin programas de financiación pública, los vehículos eléctricos son más competitivos en costos que nunca. Sin embargo, los tres desafíos mencionados anteriormente sigue suponiendo barreras para los usuarios.

Fuente: FTI Consulting