El equipo de Nikkei tuvo la oportunidad de probar el servicio de taxis autónomos, también conocidos como robotaxis, de Waymo One, una subsidiaria de Google, Alphabet, pioneros en la oferta del servicio a escala global.

Waymo debutó con este servicio en Phoenix, en 2020. Hasta la fecha han completado decenas de miles de viajes totalmente autónomos en la ciudad.

La aplicación considera una variedad de factores al calcular la mejor ruta a pie para los pasajeros. Un representante de Waymo dijo a Nikkei: «Parece que hubo un error en este escenario específico con algunos de los datos de Google Maps en los que confiamos».

El reportero de Nikkei, quien perdió un viaje que solicitó, se le cobró 5 dólares y, además, tuvo que pedir otro. Esta fue una excelente oportunidad para probar el tiempo de respuesta de las unidades.

“Afortunadamente, no tuve problemas para encontrar mi robotaxi la segunda vez. Ocho minutos después de enviar la solicitud, una minivan Chrysler Pacifica blanca se detuvo en el estacionamiento vacío detrás de Redemption Church. Aparte del logotipo de Waymo pintado en la carrocería del vehículo, las cámaras y los sensores situados en la parte superior y dos sensores montados en el lateral del capó, no se diferenciaba de otras minivans que conducían por la calle”.

El sujeto, al intentar sentarse en el asiento del conductor, que estaba vacío, no se le permitió abrocharse el cinturón de seguridad, o iniciar el viaje. Había un letrero que decía “NO TE SIENTES AQUÍ. Waymo conduce». Entonces, se fue al asiento trasero.

La unidad tenía mensajes de prevención relacionados al COVID-19. Había un cristal que dividía las partes traseras y delanteras del vehículo.

“Después de que finalmente me acomodé, vi dos pantallas táctiles, una en el respaldo de cada asiento delantero. Hice clic en «iniciar viaje» en la pantalla y el vehículo comenzó a moverse. La pantalla mostraba la hora estimada de llegada y una imagen de radar del área circundante, destacando objetos en movimiento como automóviles, peatones y ciclistas”, narra el reportero.

“El resto del viaje fue más relajante. Al principio, fue un poco extraño ver el volante girar de izquierda a derecha sin que nadie lo tocara, pero después de notar que el robotaxi de Waymo se detuvo en las señales de alto durante tres segundos completos antes de moverse y ni siquiera intentar escapar de una luz amarilla”.

Entre los defectos que presentó el vehículo durante viaje fueron paradas y aceleraciones repentinas.

“Durante la mayor parte de mi viaje, el vehículo se movió a un ritmo suave, disminuyendo la velocidad o acelerando de forma natural. Pero varias veces, los cambios de velocidad fueron más abruptos, lo que hizo que el viaje fuera menos cómodo. En un caso, el robotaxi pisó los frenos porque no «vio» el tráfico que venía cuando comenzó a girar a la derecha”, detalló.

En conclusión, la experiencia del medio con este sistema fue “mucho más suave y cómodo que mis experiencias anteriores con vehículos autónomos”.

Fuente: Nikkei