En Pekín, China, se habilitó una zona urbana de 60 kilómetros cuadrados para probar varias soluciones tecnológicas relacionadas a la movilidad autónoma e inteligencia artificial. La zona es conocida como el Área de Demostración de Conducción Automatizada de Alto Nivel de Pekín (BJHAD, por sus siglas en inglés), y tiene como empujar la ciudad hacia metas futuristas.

Muchos ‘robotaxis’, que son coches autónomos para labores de entrega o traslado, cuentan con supervisores en esta etapa de pruebas. Durante dicho piloto, los supervisores han comentado que tienen que reconfigurar manualmente la velocidad de los vehículos porque los ciclistas y motorizados que circulan en la zona “no respetan las señales”.

“[Un robotaxi] recibe una media de 15 reservas diarias, principalmente para trayectos del metro a la oficina”, señala el supervisor.

Entre las empresas que están probando su desempeño, están Baidu y Pony.ai, quienes recibieron permiso para operar con este tipo de vehículos desde noviembre en esta zona.

Dichas compañías ya cuentan con flotas de más de 100 vehículos y los resultados que arrojan son muy positivos de cara al futuro de la movilidad en esta ciudad.

Si te preguntas que tan seguros son estos vehículos, datos sugieren que etienen la capacidad de evadir obstáculos con una precisión de 98% para objetos pequeños. Esto es gracias a sus cámaras y sensores que envían información a su algoritmo de navegación, para trazar las mejores rutas posibles.

Durante la pandemia por covid-19 y el encierro preventivo, esta tecnología evolucionó muy rápido por las condiciones urbanas en la que se encotraba la ciudad.

Jang Han, del departamento de Comunicación de Jingdong, un gigante del comercio electrónico en China, interesado en este tipo de soluciones para el negocio, comentó: “El objetivo es aliviar la presión de los repartidores en la carretera y permitirles concentrarse en el servicio al cliente o el mantenimiento de los vehículos. Los mensajeros esperan a que lleguen los robots, recogen los pedidos y los entregan en la puerta, pero no tienen que transportarlos”.

China tiene tantas expectativas sobre esta zona de pruebas, que para 2030 espera liderar la industria de la inteligencia artificial y dejar de ser vista como una simple fuente de mano de obra.

Fuente: El País